Restos
Es un botón rojo, una pieza de un juego de barcos de guerra. Cuando barro encuentro objetos perdidos, nuestra vida en fragmentos. En el salir y entrar hemos traído con nosotros arena y hojas de árbol
de jardín. Somos los restos de lo que hacemos dentro y fuera de la casa. Hay un cereal de Cheerios junto a una banda elástica de pelo. Lo arrastro con la escoba hacia la pala. Se escapa rodando hacía un
estante de libros. Me pregunto cuántos días han pasado desde que cayó al suelo. No recuerdo haber comido cereal en varios días. Tal vez, alguno de mis hijos se haya metido en el closet. Tal vez, a escondidas, abrió la bolsa. En el apuro de no ser descubierto lo dejó caer. Pasa con frecuencia. Lo que recojo del piso tiene nuestro olor. Moléculas de nuestros cuerpos, memoria en forma de materia. Acumulados, nuestros restos, formarán parte de un nuevo cuerpo. Una amalgama con vida propia en algún botadero de la ciudad. Semillas y hongos no perderán la oportunidad de nacer usando lo que encuentren. El botón rojo, casi eterno, será testigo de otras vidas.